20 AÑOS DESPUÉS FLOWER BY KENZO se reinventa gracias a la colaboración de Dora Baghriche y Alberto Morillas
En el año 2000, Kenzo crea la fragancia de una flor sin olor cuyo único lenguaje era su intenso color rojo. Es en este momento cuando la amapola se convierte en el emblema de FLOWER BY KENZO y en un icono indiscutible de la perfumería.
Dos décadas más tarde, para celebrar su 20 aniversario, esta fragancia se reinventa gracias a la colaboración de los reconocidos perfumistas Dora Baghriche y Alberto Morillas y se despliega en un generoso bouquet de flores. Un auténtico himno a las ganas de hacer un mundo más bello.
Según Dora Baghriche, inspirándose por el Almendro en flor de Van Gogh, se ha optado por la madera para evocar el amor por Japón. “Para el Absoluto de Rosa Búlgara. Trabajamos con destiladores y productores comprometidos. El Jazmín procede de una colaboración selectiva en la India. Apoyamos a las comunidades con programas de ayuda a las mujeres recolectoras. Esto es muy importante para nosotros”, afirma.
En palabras de Alberto Morillas, “esta nueva asociación le confiere un nuevo toque fresco y moderno, al tiempo que conserva la sensual sensación original del Eau de Parfum original”.

Como un guiño a las raíces japonesas de KENZO, la fresca y jugosa Pera Nashi introduce una explosión floral realmente pop, compuesta de una voluptosa Rosa Búlgara, de un luminoso Jazmín y de una sensual Gardenia. Como nota de fondo, los toques cremosos de la Madera de Almendro revelan una nueva intensidad.
El frasco adquiere una nueva libertad con una vibrante paleta cromática que va del rojo al rosa (un claro homenaje a la Moda de Kenzo, una de las primeras casas en atreverse a usar estos colores en sus colecciones). Tres frascos de diferentes colores se unen para formar un elegante bouquet con el que se homenajea a un perfume mítico.
Fotos: Cortesía de LVMH








